Liberados dos ejemplares de águila imperial ibérica en Almería

Dos ejemplares juveniles de águila imperial ibérica han sido liberados recientemente en el monte público ‘Sierra de Oria’, en Almería. Las águilas fueron rescatadas cuando aún eran pollos de un nido en Granada, y completaron su crianza en un Centro de Recuperación de Especies Amenazadas de la Junta de Andalucía, donde fueron ejercitadas en el vuelo y la caza antes de valorar su aptitud para el retorno al medio natural.

«Han sido equipados con emisores GPS con el objeto de contribuir a conocer las áreas de dispersión y asentamiento temporal, así como las áreas de conexión entre esta nueva zona y otros núcleos de población de la especie», explica Emilio Retamosa, jefe del departamento de Geodiversidad y Biodiversidad de la Delegación de Sostenibilidad en Almería.

A la liberación de las rapaces en el medio natural asistieron el alcalde de Oria, Marcos Reche, y el delegado de Sostenibilidad y Medio Ambiente en la provincia, Manuel de la Torre, quien ha informado sobre las funciones del equipo del Plan de Recuperación. En él participan técnicos de AMAYA y personal de la Consejería, incluidos biólogos y agentes medioambientales, con tareas relacionadas con la corrección de apoyos de líneas eléctricas y la prevención e investigación del uso ilegal de venenos a través de la Brigada de Investigación de Veneno.

Los registros de seguimiento sitúan la población andaluza en 191 parejas reproductoras, frente a las menos de 30 estimadas hace 25 años. La distribución comprende los núcleos reproductores tradicionales y otras áreas de nidificación.

Dentro de estas nuevas áreas de distribución destaca Andalucía oriental, donde el águila imperial desapareció como especie nidificante a principios del pasado siglo. Tras casi ocho décadas sin registros, el equipo del Plan de Recuperación del Águila Imperial, de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, constató en 2017 la primera nidificación exitosa de una pareja en Granada, provincia que cuenta con 15 territorios de nidificación. Estos registros documentan la presencia reproductora de la especie en el oriente andaluz.

En este contexto, en los últimos años la presencia de ejemplares juveniles y subadultos de águila imperial en Almería se ha ido incrementando, localizándose en áreas de elevada densidad de conejo de monte. El marcaje de juveniles con emisores GPS ha facilitado detectar las primeras parejas territoriales y, en concreto este año, cómo una de ellas ha construido un nido, aunque finalmente no haya realizado la puesta.

El seguimiento en la provincia de Almería se centra en este territorio y en las parejas en formación. Entre las medidas contempladas en el plan de recuperación, figuran la instalación de plataformas de nidificación en territorios emergentes y la corrección de tendidos eléctricos.

Una especie en peligro de extinción

El águila imperial ibérica (‘Aquila adalberti’) es una rapaz que habita exclusivamente en la península ibérica y está catalogada en peligro de extinción. A finales de los años 70, su población no alcanzaba las 50 parejas reproductoras. Los datos actuales recogidos en la nota sitúan su población por encima de las 1.000 parejas nidificantes. En su conservación participan la Administración central, las comunidades autónomas, las entidades conservacionistas y los propietarios de fincas privadas.

El águila imperial se caracteriza -frente a otras rapaces de la Península- por su plumaje de color marrón oscuro con unas características manchas blancas en el borde anterior de las alas. Los juveniles presentan una coloración pardo-amarillenta, que con los años va oscureciéndose hasta alcanzar el plumaje definitivo a los seis años.

Nidifica exclusivamente en árboles, normalmente de gran tamaño, sobre los que realiza la puesta de entre uno y cuatro huevos. Los pollos permanecen en el nido más de dos meses y, normalmente, solo uno o dos logran volar.

El águila imperial ibérica basa su dieta en el conejo. Donde éste abunda, puede representar el 70% de su alimentación, que completa con córvidos, palomas, liebres, carroña y reptiles. En aquellos territorios donde el conejo es escaso o ha desaparecido, su éxito reproductor es mucho menor y solo suelen producir un único pollo.

El águila imperial ibérica en Andalucía

En 2026 se han registrado en la comunidad un total de 191 parejas reproductoras, que habitan en cinco núcleos poblacionales: Sierra Morena, Doñana, Cádiz, las Béticas de Granada-Jaén y las Campiñas de Sevilla. El seguimiento también recoge la presencia de la especie en otras áreas del oriente andaluz y en las campiñas, mientras que en Cádiz se desarrolla un programa de reintroducción en una provincia donde se había extinguido en el siglo pasado.

El plan de recuperación aborda la mortalidad no natural asociada a tendidos eléctricos, disparos y uso ilegal de veneno. Asimismo, contempla acuerdos con propietarios para la mejora de los hábitats y de las poblaciones de especies presa, como conejos y perdices, la alimentación suplementaria en parejas reproductoras con problemas, la adecuación de plataformas de nidificación para proteger puestas y polladas, el rescate de pollos en nido y la atención de ejemplares en la red de CREA.

Como otras muchas aves de presa, el águila imperial ibérica utiliza los postes del tendido eléctrico como posadero, lo que puede ocasionar su muerte por electrocución, llegando a representar el 50% de los episodios de mortalidad. La corrección de apoyos eléctricos es una de las medidas destinadas a reducir este riesgo para la especie.

En los últimos años se ha puesto en evidencia la reaparición de otro importante problema de conservación: la persecución directa mediante disparos. El delegado de Sostenibilidad en Almería ha señalado que esta amenaza afecta a una especie en cuya conservación también colaboran el sector cinegético, las sociedades de cazadores y la Federación Andaluza de Caza. Asimismo, ha indicado que estos depredadores desempeñan funciones ecológicas relacionadas con la regulación de las poblaciones de conejo, el consumo de ejemplares débiles o enfermos y las interacciones con otros depredadores, como el zorro o el meloncillo.

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